En mi taller de literatura y lectura estamos leyendo a un escritor quien ganó el premio nobel de literatura 2014 llamado  Patrick Modiano con el libro titulado Dora Bruder, el cual habla de toda una época de sufrimiento hitleriana, esto me dio la pauta para hablarles un poco acerca de toda esta época de terror y horror que sufrieron miles de Judíos al mando de las tropas Alemanas Nazis encabezadas por Adolfo Hitler.

Empezare por hablarles de los Judíos ¿Quienés son los judíos? Los judíos son un grupo religioso que aún existe hoy día. Ellos son considerados los fundadores del monoteísmo (la creencia en UN SOLO DIOS). Los judíos siguen y estudian las enseñanzas del Viejo Testamento de la Biblia, lo cual ellos llaman “Torah.”

Por siglos, los judíos vivían como minorías en Europa, África del Norte y el Medio Oriente. Ellos no tenían tierra natal desde la conquista de Jerusalén por los romanos, durante la época de Jesús Cristo (70 A.D.). Como resultado de la conquista romana, fueron expulsados de Jerusalén y sus alrededores, y fueron forzados a recorrer por Europa, Asia y África del Norte.

Durante los siglos que vivieron fuera de Jerusalén, los judíos a veces vivían en paz y fueron tolerados. Sin embargo, en muchos casos, fueron perseguidos, expulsados de sus casas o pueblos y asesinados. ¿Por qué? Otro asunto muy complejo, llamado antisemitismo. Antisemitismo significa actitud de rechazo hacia los judíos. Algunas razones por el antisemitismo incluyen:

1. Los judíos eran diferentes comparados con la población en general (costumbres, lenguaje, prácticas religiosas, comida).

2. Los judíos no querían cambiar ni ser cristianos.

3. Muchos los consideraban sospechosos porque siempre fueron forzados a vivir de su ingenio, generalmente fuera del sistema económico de los pueblos donde se encontraban. Durante los años siguientes de la expulsión de Jerusalén, los judíos luchaban para sostenerse porque fueron excluidos de sus oficios; por ejemplo, no se les permitió poseer tierras, ni cultivar, ni fueron aceptados en los sindicatos de artesanos.

4. A pesar de las restricciones sobre sus vidas, como ser forzados a vivir en barrios separados llamados “ghettos” y bajo limitaciones económicas, muchas veces los judíos prosperaban y mantenían a sus familias y comunidades unidas. Como una mayor parte de la tradición judía es el aprendizaje y el estudio, muchos fueron empleados como consejeros para los reyes y los nobles, como escribientes, y doctores. A pesar del maltrato, las expulsiones, y las masacres, los judíos se las ingeniaron para sobrevivir y aún mejor, prosperar, y esta fue otra causa para ser despreciados.

 De ahí que El Holocausto se refiere al genocidio sistemático de los judíos cometido por Alemanes bajo los nazis durante la segunda guerra mundial. Seis millones de Judíos inocentes, no soldados sino civiles, hombres, mujeres y niños fueron asesinados durante un periodo muy corto de 1939 a 1945. El genocidio es la muerte de todas aquellas personas que pertenecieron a un grupo o a un pueblo, generalmente por motivos políticos o religiosos. Prácticamente fue el intento de hacer desaparecer de la Tierra a una categoría racial completa, ninguna idea nueva para la época podríamos decir, pero lo que llama la atención del caso fue la convicción con que fue realizada, la expresión más estremecedora de lo que el nuevo orden Europeo Nazi supuso fue el Holocausto Judío que significo un camino esencial en la experiencia colectiva de la humanidad a través de los siglos.

Fue la aniquilación sistemática y burocrática de seis millones de Judaicos como mencione anteriormente, pero ellos no fueron las únicas víctimas, también más de tres millones de prisiones de guerra soviéticos fueron asesinados debido a su nacionalidad. Los polacos fueron enviados a realizar trabajos forzados y como resultado casi dos millones perecieron. Los campos de concentración representaban en su totalidad la ideología y lo que fue el holocausto, construidos para matar, los damnificados fueron llevados de manera ingenua hacia ellos.

Fue la peor masacre a culminación de una larga cadena histórica de persecuciones, discriminaciones y confinamientos. La condición humana mostrada en los campos de concentración nazis su aspecto más terrible. El mal apareció sobre las sociedades más evolucionadas de Europa.

El resurgimiento del neonazismo llega al extremo de negar la existencia de los hechos históricos. De este modo el delirio de la barbarie se continúa con el delirio de negación de la existencia. El nazismo generó y se movió en una zona de goce mortífero que desmiente, en cualquier caso, la aceptación de la realidad tal cual es, para reemplazarla por otro orden, y que cuando esta operación psicótica fracasa, reincide en la renegación y el desconocimiento histórico de los hechos que generó. Los procedimientos perversos tendían a crear un orden psicótico del universo, signado por la megalomanía y el delirio paranoico de amos crueles que desconocían la piedad.

El holocausto

Teorizar es el único modo de recubrir con algún sentido posible el sin sentido más radical de una catástrofe. Durante muchos años, judíos y no judíos nada quisieron saber del horror, con la fantasía maníaca de que reprimir los hechos los liberaba de la reviviscencia de experiencias traumáticas. La magnitud de aquellos trágicos acontecimientos impone la asunción auténtica de una posición militante, la que siempre implica una denuncia y una oposición a la cual derivó una en la masacre fría y planificada, a escala  “industrial”, de millones de inocentes, cuyo único delito fue no pertenecer a la raza aria supuesta superior.

La planificación del exterminio de todo un pueblo por el mero hecho de encarnar la diferencia, y la concreción de ese proyecto macabro. La estrategia militar alemana indicaba no distraer esfuerzos bélicos en la destrucción física de los deportados, dadas las necesidades tácticas militares imperiosas del esfuerzo de guerra en un momento desfavorable de la contienda. El alto mando militar nazi prefirió poner en riesgo el triunfo militar con tal de no ceder la destrucción sistemática de los judíos.

El holocaausto2

Los jerarcas nazis sacrificaron todos los beneficios que hubieran podido obtener de la esclavitud forzada a la que sometieron a los judíos y a otros grupos. Ni siquiera la conveniencia de la mano de obra gratuita de los prisioneros, que les reportaba una enorme producción de riqueza los disuadía de su aniquilamiento. Nada se interpuso, ni las propias conveniencias económicas o militares, a la pasión demencial por la destrucción del diferente. El exterminio brutal de mujeres y niños y ancianos da cuenta de lo dicho, así como la meteorología cruel y refinada de los métodos de tortura y aniquilamiento.

La confrontación que se venía gestando con el judaísmo derivó finalmente en la sanguinaria exterminación de los judíos. Las conductas sublimatorias en todas sus expresiones fueron erradicadas en función de una escala de valores asentada en la sangre y la fuerza. El judaísmo molesta porque viene a recordarle al hombre que todos somos sujetos de la Ley. Su ética, que aparece en el mito de los Diez Mandatos, perturba en tanto es el obstáculo definitivo al goce que pretendía reintroducir los devotos del culto de la muerte. El discurso bíblico, construido por palabras y metáforas abiertas a múltiples interpretaciones, pretendió ser reemplazado por el dogma inmutable de la superioridad racial de un hombre que escribió Mi lucha (Hitler) un conjunto desarticulado de pensamientos delirantes.

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Se quiso reemplazar, entonces, el texto bíblico, por la palabra de un líder mesiánico. Durante el nazismo, la potencia libidinal del verbo fue reemplazada por las metáforas cristalizadas de un discurso que buscó perpetuar órdenes y mandatos de muerte, pretendiendo recuperar la pureza de un origen que define para siempre la supremacía paranoica de los elegidos.

Quizás antes de disolverse en la angustia de todo vacío existencial recrearían otros perseguidos, tal como afirmo Sastre: “Si los judíos no hubieran existido los hubieran inventado…”

Los judíos fueron entonces destinatarios del odio inextinguible de la omnipotencia narcisista de los nazis, dado que aquéllos habían hecho oscilar, la identidad del ser de su pretendida autoconstitución a su autoconstrucción, a partir de una apertura radical.

Así escribe Lyotard: “Lo más real de los judíos reales es que Europa, por lo menos no sabe qué hacer con ellos: cristiana, exige su conversión; monárquica, los expulsa; republicana, los integra; nazi, los extermina.”

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El nazismo evidencia en toda su magnitud inflexiones universales del psiquismo, tales como la tendencia al goce y al sacrificio masoquista que todos albergamos en mayor o menor medida, por lo que su estudio debe servir para ser más inteligible la condición humana, y para advertir y prevenir a todas aquellas manifestaciones de intolerancia que, aunque menores o nimias en sus comienzos, albergan el germen de lo impredecible. Se trata entonces de captar los mecanismos psicopatológicos que presidieron aquel desastre, no sólo en los culpables legales, tales como los jerarcas del Tercer Reich y las SS, sino también en todos aquellos responsables morales del silencio frente al exterminio de los judíos.

Persistirá el núcleo de incomprensión, que se corresponde con el silencio que preside a toda locura asesina, el que permanecerá opaco e irreducible a toda semaforización.

PASO A LA EXTERMINACION

Incluida en las conquistas territoriales, existía un plan para exterminar a todos los judíos de Europa. Este plan se llamaba “La Solución Final.” “La Solución Final” fue decidida durante una reunión llamada La Conferencia Wannsee, en enero de 1942. Durante esta conferencia, que tuvo lugar en una quinta en los alrededores de Berlín, oficiales altos del régimen nazi discutieron opciones para la población judía entera de Europa, y decidieron que tendría que ser exterminada en una manera eficaz, rápida y secreta. Durante esa época había alrededor de nueve y medio millones de judíos en Europa. Este plan fue realizado en cada uno de los países que Alemania ocupó, desde Noruega en el norte hasta Grecia en el sur. Típicamente, los nazis tomaban los pasos siguientes para debilitar y desmoralizar a los judíos: empobrecer, aislar, hambrear, engañar y terrorizar.

1-Primero a los judíos no se les permitió trabajar en sus profesiones ni trabajar para el gobierno. Los estudiantes judíos fueron expulsados de las escuelas y universidades. “Privilegios” como el derecho a poseer cosas de valor, como pieles, bicicletas, radios, joyas etc., les fueron quitados. Fueron obligados a ser públicamente identificados con una Estrella de David puesto en la ropa. La pena por no usar la estrella era encarcelamiento o muerte.

2-Los judíos fueron forzados a mudarse de sus pueblos a sectores de las ciudades, donde tenían que vivir en barrios separados llamados “ghettos.” La mayor parte de estos ghettos se localizaban en el este de Europa. Los ghettos eran barrios viejos y destartalados bajo alambre de espina y vigilancia de soldados. Las condiciones en los ghettos eran terribles. Los judíos sufrían bajo raciones de hambre, atestamiento, enfermedades sin tratamiento ni medicina y labor forzada. Las escuelas y la libertad de cultos fueron prohibidas. El castigo de no usar la estrella, escaparse del ghetto o contrabandear comida, fue la muerte o deportación “al este.”

 ¿Que pasó al final de la guerra?

Después de la rendición de Alemania, en la primavera de 1945, Europa quedó en ruinas. Los pocos judíos que sobrevivieron milagrosamente, regresaron a sus países originales. Al descubrir que sus familias enteras habían sido destruidas, y que sus casas y pueblos representaban recuerdos dolorosos de terror y persecución, la mayor parte emigró a Israel (un país nuevo, establecido en 1948), a los Estados Unidos de América y a otros países. Algunos de los nazis de alta fila fueron procesados por crímenes contra la humanidad y ejecutados, pero la mayor parte de ellos y sus colaboradores no fueron castigados por sus actos genocidales

Actualmente el Holocausto es un tema que se estudia con profunda seriedad. Nos ha hecho reflexionar sobre la cuestión de la fe en la bondad de la humanidad. A pesar de los adelantos tecnológicos e ideas cultas del siglo veinte, grandes números de personas sirvieron de cómplices apasionados o espectadores indiferentes en una campaña para exterminar a los que ellos consideraban inferiores. Por todo el mundo hay monumentos y museos dedicados al tema. Algunos de los sobrevivientes que viven aún hablan con grupos acerca de sus experiencias. Como seres humanos, debemos hacernos la idea que esto no puede ni debe pasar nunca jamás.

Hasta el próximo domingo   peque

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