Hola a todos hoy quiero compartirles un escrito  que realizo el Dr. Cesar Lozano, aderezado con un toque de fotografías que anexe, segura que será de su  total agrado.

“¡Claro que no quiero llegar a viejo! Después de ver cómo sufrió mi abuelo… Además –agregó- para andar causando lástimas, mejor no. Prefiero morir joven”.  Palabras expresadas por un estudiante de preparatoria, cuando le pregunté, al finalizar una de mis conferencias, cómo se imaginaba en su tercera edad.

 

Por supuesto que yo sí quiero llegar a esa edad de oro, donde pueda seguir disfrutando de la vida y, además, poder guardar en mi mente tantos recuerdos que me hagan sentir bien.

No sé cuál sería tu respuesta ante semejante pregunta, ni tampoco sé cómo te gustaría verte en la tercera edad, y mucho menos tengo la respuesta a si llegarás o cómo te verás.  Pero lo que sí me queda claro es que tenemos, en gran medida, el poder de la decisión sobre la calidad de vida que deseamos tener.

Esta semana celebramos el día del adulto mayor, día en el cual deberíamos de tomar conciencia que es una gran realidad el dicho popular: “A como te ves, me vi, a como me ves, te verás”, aunque sí tengo que aclarar que no todos envejecemos igual, ¡ojalá pueda llegar y verme a los 84 años como se ve mi padre!  Por supuesto que además de la herencia, depende en gran medida del estilo de vida que decidas llevar. Mi padre tiene ciertos hábitos y costumbres que tienen que ver mucho con lo que te diré a continuación.

 

Nuestro cuerpo tiene lo que los científicos denominan “reserva funcional” que significa que nuestro cuerpo puede funcionar bien hasta una edad avanzada. Como probablemente lo habrás comprobado, una persona activa de 60 años puede estar en mejor forma, por dentro y por fuera, que una persona sedentaria de 30 que adicionalmente bebe, consume comida rápida o procesada, no duerme bien y además hace del estrés un estilo de vida.

Entrevisté en mi programa de radio a Catalina Hoffman, una mujer que en España ha abierto 20 centros de atención geriátrica especializada, uno en Sao Paulo Brasil, otro en el DF y uno más en Guadalajara, donde se le brindan atenciones integrales al adulto mayor, pero a través de acciones certeras que puedan desarrollar todo su potencial. Por cierto, se le llama adulto mayor a todo aquél que haya tenido la gran bendición de superar los 65 años.

 

Me decía que cada día hay más personas longevas en el mundo, esto es en gran medida a los descubrimientos médicos que ayudan a preservar la vida de personas con enfermedades crónicas, ya que quienes anteriormente las padecían no tenían los grandes beneficios que la medicina actual ha desarrollado; además de quienes han decidido modificar hábitos alimentarios para vivir más y con mejor calidad.

Exhortó a los radioescuchas a que eviten a toda costa hacer sentir viejos a quienes consideramos que lo son, y por ningún motivo menospreciar sus potenciales.

Es una realidad que después de los 40 años nos encojemos cerca de un centímetro por década debido a la pérdida ósea, lo cual todavía es mayor en mujeres posmenopáusicas. Hacia los 75 años podríamos tener la mitad de la musculatura que teníamos a los 25. Pero la gran noticia, que a todos debería de motivarnos a la acción, es que los huesos y los músculos están constituidos por células que se desgastan y reconstruyen a lo largo de nuestra vida.  A medida que pasan los años el desgaste se acelera y perdemos masa ósea y muscular, pero es posible retardar este proceso. ¿Sabes cómo?  Con la actividad física; con el ejercicio que realizamos en forma constante y agregando fuerza o resistencia como lo son las pesas o cualquier otra actividad que exija a los huesos y músculos regeneración.

 

Si a todo lo anterior agregamos los siguientes hábitos, te puedo asegurar que mejorarás el pronóstico de calidad de vida que puedas tener.

1. Alimentación sana, incluyendo productos naturales,  no procesados, como pescados, frutos acentuando los rojos, nueces, té verde y verduras, ricos en antioxidantes, que ayudan a disminuir los radicales libres que aceleran el envejecimiento y provienen de la descomposición de comida que no es de beneficio para el organismo.

2. La neurociencia afirma la importancia de modificar la calidad de los pensamientos que tenemos. Entre más pensemos en negativo y de forma fatalista más fomentaremos la producción de sustancias en las terminaciones nerviosas que dañen al organismo, y dichas sustancias pueden convertirse irónicamente en adictivas, lo cual nos hace “adictos al sufrimiento”. A diferencia de lo que secretamos cuando pensamos en positivo, puesto que se producen sustancias que ayudan al bienestar físico.

3. Es fundamental ejercitar la mente no solo para re-aprender a tener pensamientos basados en lo bueno, sino también para activarla constantemente y evitar los estragos del tiempo. No solamente el realizar crucigramas, ajedrez u otros pasatiempos es suficiente, como se creía anteriormente, sino también realizar nuevas actividades o conocimientos. Lo ideal es aprender algo nuevo cada día para realizar más conexiones neuronales.

4, Tener siempre cosas qué hacer y sueños por cumplir. Vivir intensamente cada momento pero siempre planeando y deseando realizar nuevas acciones. Eso lo aprendí de mi padre. Siempre está pensando qué cosas nuevas le faltan por realizar, lo cual lo mantiene a la expectativa de lograrlo. Pensar en el futuro pero siempre con optimismo.

5. No convertirse en un archivo de agravios, reclamos y diversos motivos para llenarse de resentimiento.  Esto deteriora al cuerpo y espanta la felicidad.

Vale la pena tomar conciencia de todo la anterior y disfrutar el verdadero placer de vivir.

 

Hasta el próximo domingo   peque

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